martes, 6 de agosto de 2013

ACOMPAÑAR LA MATERNIDAD, una hermosa labor y una gran responsabilidad.

Actualmente es cada vez mas común que muchas mujeres tengamos el deseo de acompañar la maternidad de otras madres, acompañarles en sus diferentes ciclos, momentos y estados.

Sin duda algo muy importante es prepararnos académicamente, tener datos duros y científicos para orientar a las familias y acompañarles de manera adecuada en un nivel pragmático.

Sin embargo algo que muchas veces no se dice o bien no se toma en cuenta es la importancia de que las acompañantes o doulas estén en constante contacto consigo mismas, su historia de vida, sus heridas y asuntos no resueltos.

Las mujeres que acompañamos la maternidad de otras madres ya sea en el embarazo, parto y/o crianza tendríamos que estar en una constante reflexión e indagación sobre nuestra propia historia, en casos de las mujeres que también ya somos madres, estar en constante limpieza y sanación de nuestras historias de maternidad, pues es muy fácil engancharnos en las historias de maternidad de otras madres, sentir temor de que se repita nuestra historia y entonces infantilizar a las madres, intentar rescatarlas (tal vez del "monstruo" que no hemos sido capaces de enfrentar en nuestra propia historia de maternidad ) y aún con las mejores intenciones repetir la cadena de violencia en la maternidad que es quitar el poder a la madre. Seamos congruentes, si todavía nos duele algo de nuestro propio nacimiento, de nuestro parto o cesárea, de nuestra historia de vida, si todavía creemos que alguien mas es "culpable" de algo que no ocurrió como esperábamos , entreguémonos a nuestra historia de vida, indaguemos, sanemos y no repitamos esta cadena de violencia.

Rescatar a las madres no es labor de la doula o acompañante, podemos informarlas, acompañarles en el camino de auto- observación de  sus opciones, y estar ahí en silencio sin reprocharnos cuando incluso nos parece que van hacia un lugar "incorrecto" que le puede "lastimar", pues ese "incorrecto" o "lastimar" tiene mucho mas que ver con nuestra forma de ver el Mundo que realmente con algo que pueda hacer daño a la madre, comencemos a tratar a las madres como adultos y no como pequeñas niñas que necesitan que les cuidemos del lobo feroz.

Si las doulas o acompañantes no indagamos en nuestra propia historia y la sanamos, haciéndonos responsables de nuestras elecciones incluso inconscientes, acompañándonos a nosotras mismas y siendo compasivas con nuestro ser, no podremos acompañar plenamente a las madres y sus familias, pues nuestro cuenco estará lleno de nuestra propia historia, saturado de indigestión emocional, y no habrá espacio para que las madres cuenten sus historia, la que les pertenece y no necesariamente tiene que ver con la nuestra.

Seamos amorosas con nosotras mismas y aceptemos que la labor de acompañantes empieza con ser nuestras propias compañeras de vida, no traslademos a otras madres y bebés nuestros miedos, nuestras angustias, nuestros asuntos no resueltos. Permitámonos ser un cuenco vacío en el que la madre pueda contar su propia historia.

Y entonces ahí la madre podrá encontrar a una mujer, amorosa por que lo es consigo misma, capaz de escuchar sin enganchar su propia historia, por que se ha permitido un espacio para mirar de cerca sus indigestiones emocionales y comenzar un camino de auto-indagación.

Si de verdad el llamado de nuestro corazón es el de acompañar a las madres en sus diferentes ciclos, es urgente que nos miremos a nosotras mismas, nos escuchemos y no intentemos intervenir en las historias de maternidad, pues esas le pertenecen a cada madre, confiemos en que dentro de cada madre existe una sabiduría natural que le llevará a tomar las mejores decisiones para ella y su familia.

Las doulas somos acompañantes de nuestra propia historia, si duele entonces tal vez es momento de ir adentro y buscar la compañía adecuada que nos permita digerir nuestra propia historia.

Sobre Biodinámica:

En mi caso particular, la Presencia Biodinámica ha sido la compañía que me ha permitido ir adentro y mirar mi propia historia sin juicios ni lastimarme por "haber tomado las decisiones inadecuadas" mismas que dejan de ser adecuadas o inadecuadas cuando hay un espacio para que sólo sean. Comencé este Contacto con la Biodinámica en el taller de Biodinámica Perinatal con Carles Compañ, mismo que me permitió comenzar a digerir mi propia implantación en el útero de mi madre, mi propio nacimiento y de manera muy orgánica y sin planearlo la implantación, embarazo y nacimiento de mi hija, pues ambas experiencias se habían revuelto en mi acumulación de experiencias no digeridas, ese "algo" que no me tenía en paz sobre el nacimiento de mi hija comenzó a ordenarse en mi  por así decirlo, al atender y sentir sin juicios los primeros momentos de mi vida, que dicha y que alivio empezar a asimilar mi historia dejando de nombrar culpables, comenzando a sentir el gozo de tomar algo que siempre me ha pertenecido pero que al parar pude tomar: mi propia vida.

Mi embarazo fue así, lo que fue, por que era con lo que podía, mi parto lo mismo, ni mis parteras, ni el padre de mi hija, ni mi propia hija fueron culpables o salvadores de lo que ocurrió, ellos vivieron su historia, la que les toca desde su propio sentir, yo viví la mía, y ahora puedo decir que a su vez les he dado el mejor regalo, el único que les puedo dar, vivir lo que me toca vivir, digerido y trasmutado por la quietud y el movimiento de la vida... No hay culpables sólo presenciadores, no hay a quien salvar, ni a quien temerle, por que si todo lo que he vivido es desde lo que siento, entonces no hay otro, sólo Uno desde las diferentes sensaciones de vivir...




Texto publicado en el blog: http://bendicioninseguridad.blogspot.mx/  Carles Compañ de Presencia Biodinámica. 

sábado, 22 de junio de 2013

Acompañando el nacimiento de un milagro de vida...


Hermosa mujer, madre, amiga que me regalas el permitirme acompañarte en tu gestación, embarazo y parto...


Una noche de viento que me anunciaba la concepción de un pequeño Ser que decidió acunarse en tu vientre y así comenzó la historia de acompañarte a ti, a tu amoroso compañero y a tu retoño de luz...

Bellos momentos de amor y enseñanza los de tu embarazo, y sin embargo hablar del parto es nombrar, es cristalizar una imagen intangible de tu historia de embarazada.



En medio de mi mudanza de casa, de cajas y cosas por empacar aún, recibí el mensaje de texto que hacia eco a tu canto para ir a tu casa y comenzar el viaje por el proceso de parto.

Y así comenzó una nueva parte de tu historia, de su historia como familia.

Cada instante, cada quejido de tu voz llamando la fuerza que te habita para abrir tu cuerpo y permitir la vida nacer, como decías en varios momentos: "permiso para pasar"... lo llevo grabado en el canto de la vida que habita mi ser.

Gracias hermosa mujer por permitirme estar y experimentar el nacimiento del milagro de su Amor.
Un trabajo de parto que sólo tu sabes todo lo que fue, mirarte ahí vulnerable, guerrera, sensible, poderosa, sin quejas sólo permitiendo que todo ocurriera para que naciera la vida de ti.

Bailamos, cantamos, me dejaste tocar tus caderas expandiéndose, sobarte sólo para que supieras que ahí estaba, como otra mujer que ha parido, y que a su vez no sabía nada, pues sólo tu lo sabías todo, sólo me deje sentir el acompañarte.

Tu trabajo de parto, mi primera experiencia como acompañante de parto, verte, sentirte, escucharte entregarte completa, con todo tu ser para que tu bebé naciera de ti, ha sido un regalo hermoso que me ha traído el valorar como nunca antes, la labor de todas las madres que así como en el parto entregamos todo de nosotras, todo lo que somos, para que la vida nazca, se conserve y se co-cree.

Estar ahí para mirar el poder de una madre, de ti amiga preciosa, es un regalo que no tiene precio, comparación, y ahí en medio de todo, en medio de verte rendirte a toda expectativa, a ti misma, también me rendí yo, me rendí entregando a la consciencia eterna el acompañamiento de verte nacer a tu bebé, soltando todo juicio, todo control, todo a favor de la vida, a favor del nacimiento de tu milagro de vida.

Por que un nacimiento de un hijo es una gran iniciación para toda mujer, sin duda hermosa YEYE, que lo es, y sin embargo acompañar el parto de tu mujer madre ha sido una gran enseñanza a mi ser mujer madre, gracias por iniciarme en esta bella labor, gracias a tu pequeña Maestra por traer un mensaje tan importante a este camino recién iniciado, NO SÓLO LAS MADRES SE RINDEN, SE ENTREGAN, TAMBIÉN LAS QUE LE ACOMPAÑAMOS NOS HEMOS DE RENDIR A LA VIDA , NOS HEMOS DE ENTREGAR Y QUITARNOS Y "PEDIR PERMISO PARA PASAR"...  

viernes, 12 de abril de 2013

Amar nuestros procesos como madres...

...abrazando la totalidad de nuestra historia.


Ser madre, trajo en mi toda una revolución, deje de ser eso que conocía sobre mi, para ir al encuentro de una mujer que se había mantenido dormida durante 22 años, una parte de mi naturaleza instintiva que en medio del bosque psíquico, se mantenía nutriendo de todo lo que le rodeaba, en una especie de simbiosis de las maternidades con las que me relacionaba.



Y así en medio del bosque mi despertar lo recibí embarazada de una hermoso ser que sin juicios me había elegido su madre, y durante nueve lunas este hermoso ser maduraba para nacer y al mismo tiempo algo en mi se preparaba para cantar por primera vez un canto desde la entraña, desde lo más profundo, un canto jamas antes cantado, que llamaría el valor en mi para renacer. 


Ha sido un viaje de tal despertar, que después vino el deseo de acompañar a otras madres, es ahí desde  donde vivo y comparto la maternidad, relacionarnos con ella, como una etapa iniciática, con la capacidad de empoderar a toda mujer con deseos de recoger e integrar cada pedacito de si misma, sanar lo que ha queda herido para amarse con todo lo que fue y con todo lo que se es.  


Mi invitación es el ser Mujeres Madres, que todos los días al acompañar, se acompañen, al dar, se den a si mismas, al ser guardianas de la raíces de la maternidad y de sus cliclos sean guardianas de si mismas, de su cuerpo y de sus propios  cliclos, del cuerpo de la Tierra y de los cliclos de la Tierra. 

Yo Liliana parí a mi hija, siendo emocionalmente una niña pequeña, desconectada de toda iniciación y mis propios ciclos como mujer, y gracias a la gran iniciación que ha sido la propia maternidad, sin darme cuenta me parí mujer siendo niña, y ahora asumo que la única que me afirma mujer soy yo misma, deseo de corazón seguir expandiendo mi consciencia al acompañar la expansión de otras madres. 

Ser madre lo describo como la  mayor iniciación de mi vida, entendiendo que una iniciación es el principio de una etapa significativa y el final de otra. Sé que soy una madre joven, y que todavía tengo un largo camino por andar y desandar, y sin embargo me pregunto si habrá otra experiencia tan intensa , tan reveladora, tan poderosa, como lo es el haberme parido Madre.


Artículo publicado en la revista Amaren, México. Mayo 2013