viernes, 12 de abril de 2013

Amar nuestros procesos como madres...

...abrazando la totalidad de nuestra historia.


Ser madre, trajo en mi toda una revolución, deje de ser eso que conocía sobre mi, para ir al encuentro de una mujer que se había mantenido dormida durante 22 años, una parte de mi naturaleza instintiva que en medio del bosque psíquico, se mantenía nutriendo de todo lo que le rodeaba, en una especie de simbiosis de las maternidades con las que me relacionaba.



Y así en medio del bosque mi despertar lo recibí embarazada de una hermoso ser que sin juicios me había elegido su madre, y durante nueve lunas este hermoso ser maduraba para nacer y al mismo tiempo algo en mi se preparaba para cantar por primera vez un canto desde la entraña, desde lo más profundo, un canto jamas antes cantado, que llamaría el valor en mi para renacer. 


Ha sido un viaje de tal despertar, que después vino el deseo de acompañar a otras madres, es ahí desde  donde vivo y comparto la maternidad, relacionarnos con ella, como una etapa iniciática, con la capacidad de empoderar a toda mujer con deseos de recoger e integrar cada pedacito de si misma, sanar lo que ha queda herido para amarse con todo lo que fue y con todo lo que se es.  


Mi invitación es el ser Mujeres Madres, que todos los días al acompañar, se acompañen, al dar, se den a si mismas, al ser guardianas de la raíces de la maternidad y de sus cliclos sean guardianas de si mismas, de su cuerpo y de sus propios  cliclos, del cuerpo de la Tierra y de los cliclos de la Tierra. 

Yo Liliana parí a mi hija, siendo emocionalmente una niña pequeña, desconectada de toda iniciación y mis propios ciclos como mujer, y gracias a la gran iniciación que ha sido la propia maternidad, sin darme cuenta me parí mujer siendo niña, y ahora asumo que la única que me afirma mujer soy yo misma, deseo de corazón seguir expandiendo mi consciencia al acompañar la expansión de otras madres. 

Ser madre lo describo como la  mayor iniciación de mi vida, entendiendo que una iniciación es el principio de una etapa significativa y el final de otra. Sé que soy una madre joven, y que todavía tengo un largo camino por andar y desandar, y sin embargo me pregunto si habrá otra experiencia tan intensa , tan reveladora, tan poderosa, como lo es el haberme parido Madre.


Artículo publicado en la revista Amaren, México. Mayo 2013